Minificción boliviana : Eliana Soza

LUCIDEZ

El cigarrillo se consumía entre sus dedos. Quedó hipnotizada por los movimientos ondulantes sin poder concentrarse en nada más que en esa humareda mágica. Su cuerpo estaba inmóvil entre las sábanas. Un hombre dormía a su lado —¿cómo se llamaba?—, cansado de la faena que había terminado unos minutos atrás. Ella hubiera querido hablar, aunque de cosas superfluas, seguir con sus dedos las venas de la mano de él, ser atravesada por una mirada brillante para alargar el vínculo y que no pareciera un acto mecánico. Ahora se sentía desolada, huérfana otra vez. Quizás su amor no era para él.

HACE CALOR

El verano ha sido implacable, el sol castiga, enciende mi piel. Mi organismo trata de reprimir este ardor con agua que mana de mí misma, pero solo se convierte en gasolina que aviva el fuego, ese que me hace desear caricias que recorran valles, montañas y cuevas recónditas. Necesito labios y lengua de otro para refrescar, probar, disfrutarme y sentir que la belleza está plagada de mis imperfecciones.

No importa que los fluidos se mezclen, quiero resbalar en ellos mis deseos, sofocarme, embriagarme con su aroma y su sabor salado; intentar saciar mi sed. Olvidarme del miedo de destilar mi líquido porque el otro quiere beberme y catar un resabio extraño y lejano, hasta entrar en erupción. Ser vulnerable, ignominiosa entre sus manos, entre sus piernas, entre su sexo; percibir su luz y tragarla con mi oscuridad.

Jugando en un vaivén tumultuoso de combustión, sus ojos reflejan el color de mi cuerpo, y al verme poderosa, quiero demostrarlo con movimientos, técnicas y magia que invento para que ambos nos incendiemos entrelazados. ¡No aguanto más!, deseo sentir el éxtasis ardiente, morir de placer en medio de este infierno sin arrepentirme de ninguno de mis pecados.

ROSSANA MANANTIAL

A Rossana no le gusta el verano, porque es la época en la que se transforma en un monstruo de sudor, siente nacer las gotas descontroladas en la frente y bajo la nariz. Son tan rebeldes que a pesar de secarlas con un pañuelo vuelven una y otra vez, como si tuviera un manantial por dentro. Las blusas humedecidas en las axilas la ponen nerviosa y tiesa sin poder subir los brazos.

Ve a sus amigas con vestidos vaporosos, disfrutando de los rayos del sol y ella aunque se ponga las prendas más ligeras nunca se verá como ellas porque la humedad sigue delatando sus inseguridades.

Intentó todo, desde un baño al amanecer en las aguas frías de un río, hasta medicamentos recetados por dermatólogos. Nada funcionó. El calor le gana siempre, sus mejillas se pintan de rojo y el sudor mana como una catarata.

Solo le queda esconderse en su cuarto, esperando que vuelva el invierno y regresar a la normalidad, mirando, a través de su ventana, pasar el insoportable verano.

ELIANA SOZA MARTÍNEZ (Potosí – Bolivia)

Seres sin Sombra (2018). 2da. Edición (2020) Ed. Electrodependiente, Bolivia. Junto a Ramiro Jordán libro de microficción y poesía: Encuentros/Desencuentros (2019).  Monstruos del Abismo (Microficción) (2020). Editorial Velatacú, Bolivia. Antologías: Antología Iberoamericana de Microcuento (2017), compilador Carvalho; Escritoras bolivianas contemporáneas (2019) compiladoras: Caballero, Decker y Batista, Ed. Kipus.  Bestiarios (2019), Ed. Sherezade, Chile. El día que regresamos: Reportes futuros después de la pandemia (2020), Ed.  Pandemonium, Perú. Brevirus, (2020), Brevilla, Chile. Pequeficciones: piñata de historias mínimas (2020) Parafernalia, Nicaragua. Historias Mínimas (2020), Dendro Editorial, Perú. Microbios, antología de los Minificcionistas Pandémicos (2020), Dendro Editorial, Perú. Caspa de Ángel: cuentos, crónicas y testimonios del narcotráfico, Carvalho y Batista. Umbrales, Antología de ciencia ficción Latinoamericana (2020), Ediciones FUNDAJAU, Venezuela. Error 404: Vinculo no encontrado. Nueva Narrativa Digital (2021).  Compiladora Mirza Mendoza. Editorial Libre e Independiente, Perú.

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