CANTO I

Las palabras se inventan.
No hay alegría en un acto absurdo,
pero Dante no comprende de esto
y se lanza al infierno en un acto valiente.
Valiente es inventar una palabra
para encerrar una realidad.
“¿Qué es la realidad?”
Se pregunta un ratón
mientras intenta escapar de las fauces
de su cazador.
Y el cazador, animal oscuro y salvaje,
solo acrecienta su miedo
cuando come un ratón existencialista.
Inventa una palabra
y la lanza a la luna.
Esta lo recoge
y se lo regala al hombre.
El hombre. El hombre solo sigue siendo hombre
e ignora este misterio.
Las palabras se inventan,
los hombres mueren,
la luna permanece.
 
 
 
SOBRE LA MUERTE

La muerte cose
parámetros permitidos:
distancia
          peso
                   altura
                             olvido.
Es crueldad
los gobiernos entierren a sus muertos
                             sin nombre y sin casa
Hoy es el réquiem
para un niño que dejó su cabeza
sobre las piernas de su madre
internada en algún hospital del Estado
La muerte atrapa
en canastas de paja
aroma de abuelas:
por eso la muerte es tierna.
Nada tiene más gloria
          que el canto
          de un niño
 
 
 
SOMBRAS DEL AYER EN LIMA

Una hoja cae
el temblor comienza.
Lima se viste de seda
seda costosa
en Gamarra no hay descuentos.
Psicosociales, abundancia, conglomerado
poetas peleando en redes sociales.
gente llamando la atención
en un metro cuadrado
el ego pese más que la materia oscura,
el temblor despierta a los vecinos
la torre de la parroquia se resquebraja
pánico de los feligreses.
ignoran al enfermo
al Cristo crucificado
llora desconsoladamente
discurso de amor
discurso de poder
fila de hormigas marca el paso
de la muerte que las persigue.
hormigas inmortales:
muere una
otra la reemplaza
el sistema sigue funcionando
años perdidos en el peregrinaje
hora de la muerte

la muerte divide
al hombre,
al pueblo,
a la familia,
a los feligreses
una hoja cae
breves segundos de agonía.
 

 
CAMPESINO SIN TIERRA

Sin pies ni manos
solo un cuerpo que flota
se aferra al pasado.
ando sobre nubes,
la carga de Job sobre las espaldas.
          una cifra más
los niños se quedaron con su madre.
en esta tierra
          no existe esperanza
solo queda
agua para el desierto.
el número se agrega a la libreta
se suman huesos al camposanto.
Soy
la vigilia de una señora
que llora con sus hijos.
la carga que camina
sobre sus pasos
y regresa a despedirse.



Emilio Paz Panana (Lima, Perú, 1990). Profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae.
Posee trabajos publicados en diferentes medios de Perú, México, Chile, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, India, Ecuador, Rumanía, Costa Rica, Suecia, Alemania, Italia, Cuba, Uzbekistán, Bulgaria, Francia, China, Grecia, Bangladés, Macedonia del Norte, República Checa, Colombia, El Salvador, Serbia y Guatemala; siendo traducido al rumano, francés, griego, chino, checo, macedonio, italiano, búlgaro, uzbesko, inglés y tamil.
Actualmente, dirige el blog El Edén de la poesía, la revista Kametsa y los recitales benéficos Las voces del colibrí. Colabora en los portales Liberoamerica, de Argentina, y Cardenal, de México.