Sebastián Medina Morales

Un concierto interrumpido.
Una mirada entre la lluvia.
Sigilo bajo inmortales de noche.

Pensamientos

hormigas arrastrándose en mi garganta,
saetas de cristal hundidas en mi pecho.

No se puede conocer la historia próxima
salvo recurrir a la memoria.

Nada impide convertir lo efímero
en distancias medidas por sueños.

***

Para los que llegan a las fiestas
ávidos de tiernas compañías


Rubén Bonifaz Nuño

Para aquellos que dejaron su corazón tendido en la palma de una niña. Para aquellos que miden el tiempo por su ausencia y arden en las esquelas de un amor llano.

Entonces hablan de ella sin que les pregunten. Inventan poemas, canciones, para compararla con el mundo:

su forma de verlo son un par de ojos que los ignoran.

Deciden salir a fiestas y buscar el olvido en besos límpidos, pero caen ante líneas blancas cebadas en la mesa; el quebrado de su rostro prueba que el alcohol desvirga los últimos destellos de sensatez.
Después van y duermen aunados entre alambre y espinas; sueñan fervientes en un mensaje que jamás llega.

Frente al espejo, esperan que se despinte la última capa de piedra y se preguntan qué sigue latiendo.

***

Las mujeres que me han querido lo han hecho a cuenta gotas

puedo pensarlas sin llenar la mitad de un vaso
beberlo porque me conformo
porque el espejo es una grieta de murmullos.

Las mujeres que me han querido lo han hecho de a poco

no se conocen pero se marchan al mismo tiempo
como si compartieran el nombre
y hubieran nacido el mismo día.

En cada una lo irremediable de ser el que no parezco

la imposibilidad de su olvido.

Ficha del autor

Sebastián Medina Morales nació en Culiacán, Sinaloa. Estudió Ingeniería Industrial en el Instituto Tecnológico de Culiacán. Ha participado en diversos talleres de escritura creativa y poesía. También ha formado parte del comité organizador de encuentros literarios nacionales e internacionales. Actualmente participa en el taller de poesía “Las inmensas minorías” del ISIC, coordinado por el poeta Francisco Meza.