Semblanza
Lizet Norzagaray. Guasave, Sinaloa, 1994. Estudió la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad Autónoma de Sinaloa. Actriz, dramaturga y narradora oral. Ha tomado talleres de dramaturgia con Ramón Perea, Fernanda del Monte, Edgar Chías, Aida Andrade, Saúl Enríquez, Ingrid Bravo, entre otros, y de cuento con Laura Baeza y Cecilia Magaña. Algunos de sus textos dramáticos han sido puestos en escena por compañías locales y, en septiembre de 2025, su obra Nuestra casa con XBOX tuvo su estreno en la ciudad de Querétaro.
Fue becaria (2016-2017) en el área de Teatro con el proyecto Hacia una dramaturgia juvenil por el Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico de Sinaloa (PECDAS). Resultado de ese proyecto nace su primer libro, Ventanas desaparecidas (ISIC, 2017). En 2023 vuelve a obtener el PECDAS en el área de Teatro con su proyecto Golondrin_s: esto de ser de ninguna parte.
Textos suyos aparecen en las antologías Álbum negro: narrativa sinaloense de ficción (ISIC, 2018); Conversaciones en el umbral: muestra de escritoras jóvenes sinaloenses (ISIC, 2020); El diablo anda suelto: dos textos dramáticos sobre el ser joven y crecer entre ausencias (Diente de león, 2025); así como en las revistas Timonel y Universidad Autónoma de Sinaloa. En 2024 fue seleccionada por el 22 Festival de la Joven Dramaturgia.
Entrevista
¿Cuáles son tus principales preocupaciones en la escritura? Enfocar lo que otros no ven o ven, pero pasan de largo. Replantear las culpas. Hablar sobre las juventudes-infancias marginadas, aquellas que por su contexto accionan y se autodestruyen. Apuntalar hacia lo que no siempre se menciona y desde ahí lanzar preguntas que nos muevan, que nos recuerden, que aunque somos de un mismo territorio, cada rincón del mismo carece y sobrevive de distintas formas.
¿Cómo es tu proceso creativo? Muy diverso, acompañado y solitario, en trayectos y en pausas. Las historias vienen de lo que veo y me han contado. Casi siempre traigo una imagen en mi cabeza, a esa le voy abonando día a día otras, hasta que tengo una secuencia de imágenes que ya cuentan un trayecto de principio a fin. Luego me siento a tratar de ponerlo en palabras. Es un tanto azarosa la hora de escritura, no me pongo horas a cumplir frente a la computadora o libreta esperando una idea, cuando una historia ya se siente preparada sale de una, luego vienen las correcciones, las lecturas, re lecturas y re escrituras. Aunque hay otras historias que me cuesta terminar de esta forma y solo se van amontonando en textos cortos que no llegan a ser una obra de teatro. Cuando esto ocurre acudo a las confiables escaletas y cuando estas no funcionan, dejo que el texto busque su cauce. Un par han sido convertidos en cortometrajes y otros muchos siguen guardados, esperando su destino.
¿Qué autores han servido como influencia o modelos para tu obra? Me pasa que suelo enviciarme con obras y no con autores, pero recuerdo mis inicios en los talleres de dramaturgia, por allá del 2015, a un Emilio Carballido con su Fábrica de Juguetes, un Fernando Arrabal y su Picnic al frente de campo de batalla, Willebaldo López con Cosas de muchachos, Manuel Puig, El beso de la mujer araña. Juan Rulfo, tanto la novela como cada uno de sus cuentos, y un poemario que me crucé de casualidad en un evento de la facultad de Filosofía y Letras, donde en la mesa de regalos estaba Solo la voz permanece de Forog Farogzad. Siendo su poema Una ventana, la inspiración para el titulo de mi libro Ventanas desaparecidas.
¿Cuál es tu más reciente libro y sobre qué ejes temáticos y estéticos gira? En julio de 2025, para el marco del 23 festival de la joven dramaturgia con sede en Querétaro, Karina Casillas y yo, que nos conocimos un año antes en la residencia del 22 FJD y que nos acompañamos en la construcción de The Mexican Nottingham (Karina Casillas) y Nuestra casa con XBOX (Lizet Norzagaray), hicimos la conjunción en papel de estas obras, titulándolo El diablo anda suelto: dos textos dramáticos sobre ser joven y crecer entre ausencias. Y que van de historias sobre territorios tomados por la violencia, donde sus habitantes buscan cualquier esperanza para seguir existiendo. Denunciando el abandono en el que se juega a ser grande; aspirando a una mejor vida. También, tengo otro libro en el cajón esperando pronto vea la luz, titulado Esto de ser de ninguna parte, donde se incluyen tres obras de teatro: Culebras de agua, Ánimas de añoranza y De ninguna parte (las dos ultimas escritas durante el apoyo PECDAS 2023) y que abordan historias de las y los jornaleros agrícolas que vienen año con año a trabajar a Sinaloa.
¿Puedes compartirnos algunos de tus proyectos de escritura en los cuales estés trabajando? Desde hace mucho tengo una historia que deseo escribir: La del pueblo de mi madre, la de la casa de adobe de mis abuelos que hoy se ha ido cayendo, por el descuido, por el olvido, porque quién se encargaba de repararla cada tanto, ha muerto. Esa casa fue mi casa de infancia, a la que volvía cada diciembre y habitaba solamente un par de semanas, pero que fue la única imagen de casa propia que pude concebir siendo migrante y habitante de galerones. Hace unos meses, tomando un taller con Giulia Palladini, compartí uno de los tantos fragmentos que he escrito de ese lugar, y avivó la necesidad de terminarla, de unificar todos los retazos de historia para darle forma a ese universo. Porque, aunque nací y crecí en Sinaloa, Ignacio López Rayón, Durango. Es mi corazón y la raíz a la que de alguna forma he decidido aferrarme.
¿Qué temáticas, procedimientos de escritura o autores recientes son de tu interés? Todo aquello que hable de la migración y el hogar, tanto los que tienen como resolución encontrar el lugar prometido como los que están en la búsqueda eterna, o quienes hacen el hogar su cuerpo y/o el cuerpo de los otros. También todo lo que vaya al pasado para proyectar un mejor futuro o algo que se le parezca. Brenda Ríos en La sexta casa, Claudina Domingo en Dominio, José Manuel Hidalgo y su Bye Bye Bird, Cuerdas de Bárbara Colio, De Tripas Corazón de Anaid Varela, Cinco Segundos en caída libre de Víctor Velo. Aún no recuerdo su rostro de Itzel Lara. Serian algunos ejemplos.
¿Qué opinión te merece la actualidad de la literatura en Sinaloa? Creo que es un muy buen momento para la literatura sinaloense, tenemos exponentes de todos los géneros literarios: dramaturgia, literatura infantil y juvenil, poesía, narrativa, crónica, etc. Y todos ellos con calidad y reconocimiento a nivel nacional e incluso internacional. Lo más interesante es que cada género y cada autor-autora aborda diversas realidades del estado, lo que nos regala una panorámica completa de esta tierra que compartimos.

Imagen de lectura dramatizada de “Nuestra casa con Xbox” de Lizet Norzagaray, dirección de Fabián Verdín.
Elenco: María Rago, Dafne Pamela y Adek VP.
Muestra de obra
Nuestra casa con XBOX
Hay lugares que no llegan a ser ni rancho, ni ciudad, ni pueblo.
Solo un puño de casas con caminos de tierra donde se juega a crecer.
Por eso, hay una plaza, que no llega a más que simple plazuela, con un kiosko, que por las tardes se tinta de luces led y música variada. Maquinitas diversas y futbolito. Rodeada por las calles principales que, estratégicamente llegan a un OXXO.
La juventud sale a comer raspados, a habitar las bancas, a sentir el aire.
Ese fresco que hace solo a veces y que trae desde el centro de la ciudad un dejo de esperanza.
La secundaria de este lugar está bordeada por una cancha de béisbol y una huerta abandonada. En sus áreas se edifican 4 líneas de salones, donde la juventud pasa de mañana a noche, aprendiendo sobre un mundo que ya no existe.
Y dicen good morning por creer en algo.
A espaldas de la tiendita de Doña Ceci está la cancha de fútbol, atravesada por una barda medio caída. Una barda que antes dividía esta secundaria de la huerta. Una barda que se cae tras el olvido.
Es bien sabido que lo abandonado se deshace con los años.
En la lejanía se alcanza a ver un río, cuyas aguas contienen tanto incendio. Tanto fuego ansioso por devorarlo todo.
SÁBADO
Parados frente a una pantalla se preparan para jugar maquinitas. Mónica y Melissa cuentan monedas.
Emilio elige un juego.
Mónica: Apaga eso, ridículo, ni entiendes lo que dice.
Emilio: Te encanta presumir tus clases de inglés.
Mónica: No, pero pareces tonto con el celular a todo lo que da. Se le va fregar la
bocina.
Melissa: Ya se le chingó, se oye bien feo.
Emilio: Bueno ya dejen tanta contadera y échenle. ´ira el morallón ¿Asaltaron a un
camionero o qué?
Melissa: ¿No que querías feria?
Mónica: Una chinga, Nana Chame no nos quería feriar.
Emilio: ¿De qué sirve tener una tiendita en tu casa si te van a chiquetear la feria?
Melissa: Pobre tu Nana, sosteniéndonos el vicio.
Emilio: Échale pues ¿Quién va ser mi contrincante?, ¿Cuál quieren jugar?
Melissa: ¡Bomberman!
Emilio: No, en ese duran mucho.
Mónica: De eso se trata, de que costee.
Emilio: Échenle, pues.
Mónica: Espérate.
Emilio: Mmm, de aquí a que le echen… de aquí a que pierdan…
Mónica: Ay, pues échale tú y juega al que quieras.
Melissa: Mamona.
Mónica: Pues sí, limosnero y con garrote.
Mónica y Melissa empiezan a jugar.
Melissa: Agarra esa bomba tú.
Mónica: Sí, siempre me das la primera para andarte escondiendo a gusto, mientras yo
arriesgo mis vidas.
Melissa: Yo la agarro pues.
Mónica: Ya te la gané.
Emilio: ¿Y ese gentío?
Melissa: ¿Tan temprano empezaron los arrancones?
Emilio: Ya los prohibieron.
Melissa: Para lo que les importa.
Mónica: ¿Qué dicen?
Melissa: Sabrá, quítate te va dar la bom… ni modo.
Emilio saluda a alguien que está lejos.
Emilio: Ahí están los plebes.
Mónica: Cómo no, donde hay mitote andarán esos.
Melissa: ¿Qué bronca es pues? ¡Mónica, te van a matar!
Mónica: Que me maten, le echo otro peso.
Melissa: Ve la pantalla, ni estás jugando bien.
Emilio: Ingasú, ya llegó la patrulla. Se han de haber agarrado unos.
Melissa: Que novedad, si nunca pasa eso.
Mónica: ¿Quiénes son?
Melissa: ´ira, me encerraste, Mónica, juega bien o no juegues, dale el lugar al Emilio.
Mónica: Ay llorona, todavía te quedan dos vidas. Agarra esa bomba roja.
Melissa: Fíjate, casi me explota. No, Mónica, si vas a estar más en el mitote, deja
que juegue el Emilio.
Mónica: Ándale Emilio, juega, voy a ver cuál es el pedo allá.
Emilio: Ojalá te den un cachetadón por mitotera.
Mónica: Se los regreso.
Mónica sale, Emilio y Melissa siguen jugando.
Emilio: No sirve esta máquina, ´ira ve, se ponen las bombas solas, ´ira, ´ira.
Melissa: La trabaste, por brusco. No, Emilio, me encerraste ¡Quítala, quítala!
Emilio: No funciona, fue sin querer. No sirve esta madre.
Melissa: Nomás me queda una vida, ´ira, ya te vas a matar tú también.
Emilio: ¡Corre, corre, aléjate de mí, soy peligroso! Ay no, ay no, ay no… Quítate, va
explotar, quítate Mili, nombre.
…
Emilio: ¿Y este patincito qué chingados hace?
Melissa: Avaricioso, ¿para qué lo agarras si ni le sabes?
Emilio: Ya me morí. Por eso no me gusta este juego, me ondea.
Melissa: Ve la pantalla y todo va estar bien.
Emilio: Mejor vamos a ver si ya le dieron un chingazo a aquella.
Melissa: ¿Quién le va pegar a la Mónica? antes se los chinga ella.
Emilio: Se la hace de fiera, pero con un coño la desmayan.
Melissa: Ya, deja de moverte, nos vas a matar.
Emilio: ¡Vela, vela, casi se sube a la patrulla!
Melissa: Le digo que estudie periodismo, se le da muy bien eso del mitote.
Emilio: Aparte es buena para echar verbo, haría muy buenas notas.
Melissa: Está haciendo un libro con todos los chismes que le llegan a su Nana.
Mitos y leyendas modernas. Le va poner de título.
Emilio: Va ser un libro gordote, porque se sabe que en las tiendas cae toda la
información, ¿No le dará hueva escribir tanto?
Melissa: Dice que es como un ritual, si escribe y le cambia a la historia, todo se
arregla… No agarres tantas, si con las tres que traes ya te mataste dos veces.
Entra Mónica.
Melissa: ¿Estás llorando?
Mónica: No.
Emilio: ¿Quiénes son los del pleito?
Mónica: No es pleito.
Melissa: Hazte para allá, Emilio.
Emilio: Ya ni le estoy moviendo.
Mónica: Levantaron al Jesusío.
Dejan de jugar.
Mónica: Andan diciendo eso. Que ahí en el Oxxo lo bajaron del carro y lo subieron a
una camioneta.
Emilio: ¿Neta?
Mónica: Pues dicen, yo no vi. Los que deben saber más son el Franky, el Eder y el Memo.
Emilio: ¿Andaban con él?
Melissa: ¿Y cuándo no?
Emilio: Mmm…
Melissa: Pues que pregunta tan mensa.
Mónica: Según estaban adentro comprando, cuando llegaron por Jesusío.
Melissa: Hasta suerte tienen.
Mónica: Ellos se saben mejor el dato.
Emilio: A ver, voy a preguntarles.
Melissa: Estás loco, ni para qué te metes en ese pedo, yo que tú, destierro a esos de
mi vida, sabrá Dios en qué andén.
Mónica: Tampoco exageres, ¿En qué van a andar esos? ¿O si andan en algo, Emilio?
Emilio: Y cómo voy a saber si no me dejan ir a preguntar.
Melissa: Ya se van.
Mónica: ¿Ves? ni los subieron a la patrulla. Seguro lo de Jesusío fue por las morras,
con las que se vuela.
Melissa: Y de oquis, porque ellas con el que se vuelan, es con Memo.
Emilio: Claro, como es el de ojos verdes.
Melissa: No seas envidioso.
Mónica: Ya se va la Poli.
Melissa: Seguro van a buscar la camioneta donde se llevaron a Jesusío.
Emilio: Sí, seguramente.
Mónica: Antes va dar con él su papá.
Emilio: ¿Ya se enteraría? Se va poner buena esa búsqueda.
Melissa: ¿Verdad? el señor poquito quiere para sacar las pistolas.
Mónica: Mejor vámonos antes de que llegue.
Melissa: Sí, vámonos, a mí me ponen muy nerviosa los hombres que trae con él.
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Lee una nota sobre Nuestra casa con Xbox, escrita por Teresa Díaz del Guante aquí.

