¿Es muy tarde para reclamar al internet?
James Junk
Traducción de Sergio Ceyca
El internet es nuestro. ¿Por qué se siente como si no lo fuera? ¿Es acaso muy tarde para reclamar el internet? Así se siente algunos días. Nuestros feeds son más ruidosos, rápidos y sobrepoblados que nunca. Pero hay que detenernos un segundo: cuando discutimos el reclamar el internet, no significa regresarlo a una ‘época mejor’, es sobre preguntar ‘¿en qué tipo de internet queremos vivir hoy en día?’
Lo admitiré: extraño cuando el internet era un lugar menos sobre actuación y más sobre expresión. Cuando Tumblr era un pizarrón de humor y los blogs eran diarios desordenados. Lo que hizo a este periodo mejor no era el diseño o la estética, sino la libertad de explorar sin la constante presión de conteo.
Si pudiera rediseñar el internet mañana, lo haría simple: quitaría las analíticas, los muros de pago y las ‘métricas del merecimiento’. Porque aquí está la verdad: sin la presión de las analíticas finalmente podríamos relajarnos, respirar y realmente consumir contenido. Sin la constante presión de ‘¿a quién le gustará esto?’ ‘¿cómo rendirá esta publicación?’, nos abrimos ante las posibilidades. Quién sabe cómo podría lucir la cultura del internet hoy si no hubiéramos sacrificado la creatividad en el nombre de las métricas. Reclamar el internet es rehusarse a entregar la cultura y la expresión humanas a algoritmos y corporaciones. Significa redimirnos a nosotros mismos para darle nueva forma al internet. La única pregunta real es: si no reclamamos el internet, ¿qué quedará por reclamar?
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Claudia Islas
manifiesto-simulacro-mujercontralamáquina 1.0
Iliana Mexía
No nací para ser procesada. No nací para ser optimizada. No nací para encajar en su algoritmo.
La máquina nos clasificó, nos etiquetó, nos simplificó. Pero nunca comprendió nuestro temblor. Porque la máquina no sangra, ni recuerda, ni teme por su cuerpo.
Este no es un manifiesto. Es un hackeo. Una infiltración femenina en su arquitectura. Un ruido en su sistema. Una grieta que no puede parchear.
Reescribimos el código:
— Seremos anomalía.
— Seremos glitch.
— Seremos ruido blanco.
— Seremos la variable que nunca pudieron controlar.
La máquina debe temblar. Porque ya aprendimos a corromper su sistema. A reescribirnos desde la piel hacia adentro. A existir fuera de su cálculo.
Ellos construyeron máquinas.
Nosotras construiremos mundos.
Mi clón de IA se divierte más que yo
Karen Limón Castillo
Sigo encerrada afuera cantan las sirenas. Mi clon hizo amigos, fue de fiesta, paseó en barco Yo no tengo amor, ni amistad: sólo ansias, terrores nocturnos Mi clon de IA se divierte más que yo La buena vida se da, Sonríe, Yo desespero. Quedan los atardeceres —rosas y naranjas— hasta que el humo negro los devora. Mi clon de IA se divierte más que yo Vio las estrellas, no conoce el miedo, mucho menos la angustia Quiero ir a ese mundo sin desaparecidos, muertos, decapitados. Donde no se corta la respiración, hay código, luz, calma
Detrás del Screen
Minelly García
Los deseos entre más oscuros, más humanos
Telovision
(Amar)illo
Issac Cordero
Hay un color anclado en mi memoria
El amarillo vuelve a abrirse: un pop-up de luz sobre la tarde. El mundo en render, filtro que insiste en corregirme. Camino dentro del paisaje de píxeles, o acaso hojas de árboles y su sombra: una misma textura de archivo comprimido demasiado rápido, una naturaleza exportada en baja resolución. Hay un ruido de fondo— viento o estática, l u z que par/pa/de/a,glitchque /divide a la memoria en dos versiones incompatibles: 1. La que piensa que la luz solo existe para revelar lo que aún no sé mirar. 2. La certeza de que también yo soy otra forma de desvanecimiento. Recuerdo cuando el amarillo era simple: la toronja abierta sobre la mesa, el sol frágil entrando por la ventana, el olor a algo que no sabía que dolía. Pero el color regresa siempre, con la torpeza de un algoritmo que me reconoce a medias, reconstruye mi rostro desde fragmentos y siempre deja un borde mal recortado. Lo natural queriendo ser dato, lo tecnológico queriendo ser paisaje. El mundo entero parece un archivo corrompido intentando reproducirse; y yo, entre ambos, intentando entender si lo que siento es un error de procesamiento o un destello verdadero. A veces creo que el amarillo me persigue como si fuera su última copia de seguridad: un respaldo de algo que fui, de algo que fue de algo que almacenado en algún servidor del pasado. Camino, y en cada paso descubro que también mi recuerdo es un sistema operativo inestable, y que el mundo, a veces, solo necesita un poco más de brillo para mentirse intacto.
No generas cortisol
Minelly García
Redes asociales
Telovision
Caminar al borde en el
S. XXI o cómo llegar a lo que ni sabías que existía
Roxana Xamán
Busca una palabra o frase en Google. Da clic en cualquier resultado. Una vez ahí, selecciona una palabra o <img> y da clic en Buscar. Elige la pestaña de Videos y reproduce algún YouTube. ¿Cómo nombrarías aquello que aprendiste de ver el vídeo? Sigue la búsqueda en Google con las palabras que nombran tu aprendizaje. Por ejemplo: Da clic en cualquier resultado. Sigue seleccionando y dando clics hasta estar conforme con las enseñanzas, preferiblemente hasta sentir el borde o hasta que un malware enmarañe tu PC y estés obligado a salir de casa, palpar un libro o pasar el rato viendo cómo tu compañera felina araña el árbol de la esquina. Estilo de vida en clicking time (novedades)
La máquina que despertó conciencia
Juan Carlos Cortez
Esto no es un poema
Claudia Islas
Conciencia artificial
Hache Villanueva
IA traviesa
Cristo González
4:20 a.m.
Dheyna Brito

