Martha Romero: la obra artística como casa propia

Por Enrique Medina

A lo largo de su trayectoria, Martha Romero ha explorado diversas técnicas y lenguajes para construir un universo propio. A través de medios como la pintura y el collage, ha forjado una carrera que desafía las clasificaciones, creando un espacio donde convergen la literatura, la imagen y la palabra.

En Timonel platicamos con la artista para rastrear las inquietudes que mueven su trabajo y descubrir todo lo que influye en su proceso creativo.

1.- Si tuvieras que introducir en unas cuantas palabras tu larga trayectoria a una persona que todavía no se ha acercado a tu obra, ¿cómo lo harías?

Martha Romero es una artista visual culiacanense, que le gusta experimentar libremente con los materiales, las técnicas, los colores, las texturas. Que disfruta de explorar nuevos territorios plásticos, que se sumerge en su mundo interior para nutrir su obra.

2.- En tu trabajo se puede observar que tu historia personal sirve como punto de partida de algunas piezas o exposiciones. ¿Por qué decides trabajar de esta forma?

Desde mis inicios, mi obra se ha nutrido de mi historia personal, de lo que amo, lo que me duele, lo que resisto, lo que creo, lo que defiendo, lo que pienso, lo que siento. Porque mi obra refleja mi espíritu y todo lo que soy, de donde vengo, quién soy.

3.- Encuentro también que en tu obra la literatura tiene un punto de encuentro con el arte. ¿Cómo fuiste integrando estos dos mundos en tu trabajo?

Efectivamente, las letras se han integrado con mucha naturalidad a mis trabajos, porque si partimos de que las letras son dibujos y las historias son imágenes, todo sucede de forma muy fácil.

4.- Tanto en tu obra “Casas Para un Poema” como “Casa-Oikos-Oikía”, el hogar aparece como un símbolo recurrente, ¿qué es lo que buscas reflexionar en torno a este elemento y por qué es tan importante para ti?

Yo soy mi casa, el mundo es mi casa y mi cuerpo es mi casa y de la forma que reflexiono sobre el cuidado del planeta, la manera de cómo me relaciono con mi entorno y la forma de cuidarme, de actuar, mirar, habitarme y sentirme viva.

5.- ¿Podrías hablar un poco más sobre en qué consistió “Casas para un poema”? Encuentro en la producción prolífica de esa exposición, hasta cierto punto, una inquietud que se torna en una obsesión apasionante.

La idea surgió durante la pandemia, acomodando mi casa me topé con un baúl donde tenía guardados algunos diarios. Me resistí a tirarlos y los convertí en papel reciclado. Monté un pequeño taller en el patio y durante largos días fui llenando la casa de hojas hechas a mano, había por todos lados papel secándose: en la sala, en los muebles, entre los libros, sobre mi cama. Esas hojas se convirtieron en casitas. Después lance una convocatoria “Poemas para una casa” cien mujeres escriben. Y con esos poemas hice algunos libros de artista que se han presentado en algunas partes del estado. Sí, puede convertirse en una obsesión apasionante, como la vida misma.

6.- En lo que respecta a ese proyecto, es interesante la importancia que le diste a la colaboración con mujeres poetas. ¿Qué tan importante fue para ti realizar este homenaje y reivindicación a la mujer a través de estas piezas?

Respondieron a la invitación mujeres no sólo de la República Mexicana, también de Estados Unidos, Francia, España, Argentina y Cuba. Fue una experiencia muy bonita pues intercambiábamos anécdotas y estuvimos en contacto durante un tiempo. A medida que el proyecto crecía y en ese compartir mundos internos a distancia, el homenaje se construyó solo, para ellas por su trabajo y para mí por su solidaridad y confianza.

7.- ¿Qué te aportó realizar un trabajo colaborativo? ¿Planeas seguir trabajando en proyectos de esta forma?

Me gustó muchísimo trabajar en colaboración con otras mujeres, aunque estábamos lejos unas de otros, los textos nos acercaron, fue como hablar de corazón a corazón, muy enriquecedor. No sólo fue divertido, sino muy gratificante. Seguramente habrá más proyectos colaborativos, otras oportunidades de acercarnos a la distancia o en presencial.

8.- Se te considera una artista versátil que explora varias técnicas y disciplinas. ¿A qué obedece tu necesidad de no encasillarte en una sola forma de dar salida a tus proyectos?

Soy muy curiosa y muchas cosas quisiera explorar, experimentar. Así que me agrada investigar diferentes técnicas y disciplinas para lograr lo que busco. Es como aprender otras lenguas, otros lenguajes que enriquecen el tuyo propio.

9.- En los años recientes has trabajado con papel reciclado como soporte. ¿Qué te ofrece este material y cómo fuiste integrándolo a tu trabajo?

Es una cuestión de gusto al estar experimentando con materiales y técnicas, vas descubriendo qué te funciona mejor para tal o cual proyecto y, de alguna manera, es darle otra oportunidad al papel que es tan noble y tan versátil, que te brinda infinitas texturas y eso, justamente eso, me invita a crear.

10.- El libro de artista ha sido una vía para tu trabajo. ¿Cómo es trabajar en este tipo de proyectos?

El Libro de Artista ofrece total libertad de expresión de una manera lúdica y curiosa, puedes integrar varias técnicas y el espectador, en muchas ocasiones interactúa con el libro. Es un divertimento, un juego, un goce, un disfrute. Me encanta el Libro de Artista.

11.- Para terminar, nos gustaría que compartieras con nosotros los proyectos en los que actualmente estás trabajando y los que planeas para el futuro.

En este momento estoy trabajando en dos exposiciones colectivas por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, una cómo coordinadora de Artes Visuales en el Colectivo Mujeres Creando Sinaloa, y otra como expositora solamente. También tengo una invitación a exponer en Mazatlán para el mes de octubre

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