Hace catorce años ayer
mi padre antes de salir del apartamento y subirse
en un Nissan Tsuru blanco modelo anterior
o posterior al 2000
abrió la puerta de mi cuarto y me dijo amor
quizá para ese punto no le importaba ya
que dos hombres hablaran de amor
porque cada vez lo hacía con más frecuencia me dijo
amor te dejé el desayuno encima de la estufa
en otro orden o con otras palabras pero yo me hice el dormido
la estufa ya debía estar apagada además
estaba evitando salir de la habitación desde que lo escuché
freír tortillas y frijoles
pero hace catorce años ayer era jueves
hasta consultar el calendario hoy siempre creí que había sido sábado
y mi padre Alejandro A. Cázares aún era mi papá
modelo 1974 en un Nissan Tsuru blanco
yendo a trabajar
sus amigos habían llegado a pistear con él al taller antes del mediodía
porque era jueves y no sábado primero de marzo de 2012
o qué estaban haciendo
cuando le llamaron para ir a hacer un trabajo
recuerdo que mi papá tenía planeado cerrar a la una de la tarde
o a esa hora le llamaron a mi padrino
no recuerdo bien
la cerrajería de mi papá estaba en el centro
tuvo que conducir aproximadamente 10.3 km sobre la Ejército Mexicano
a esa hora yo estaba con el pantalón a la altura del empeine
en la recámara de su cuñado
era la casa de mi cuñada y mi suegra vivía ahí
una casa en Los Mangos donde mi papá también era yerno una vez
nos sirvieron pozole en la misma mesa recuerdo
la vergüenza que él sentía
por haberse puesto calcetines blancos al tobillo con zapatos negros
pero eso fue antes del primero de marzo del año 2012
cuando tuve que subirme el pantalón
porque las llamadas de mamá sonaban detrás de una la siguiente
hasta que atendí y me dijo debes volver a casa
tomé la ruta anaranjada que no sé cuándo dejó de existir
no sé tampoco por qué recuerdo que mi papá recibió solo tres tiros
y los imagino simétricos
aunque mis memorias de la imagen en el periódico sugieren haber sido
unos cuantos más
la puerta del conductor en el Nissan Tsuru blanco estaba abierta
él seguía sentado apoyando su cabeza
sobre el hombro izquierdo y su mano casi tocando el pavimento
de la avenida Ejército Mexicano
su brazo era largo mi papá medía 1 metro ochenta y cuatro
yo mido 1 89 pero le gustaba que dijeran
que él era más alto que yo
el Noroeste o el Debate presentaron en papel gris
la sangre de la escena
también es posible haya sido noticia de otro periódico mas lo que sí
era increíble
era la portada digna de un álbum de punk
power electronics o tal vez
lo he inventado
desde el 2020 me cuesta trabajo confiar en mis recuerdos
como recordar que mi papá no era homofóbico pero por favor
qué pensaba hacíamos su cuñado y yo
escabulléndonos
sin oler a cigarro escuchando a Dalida decirnos I found my love
in Portofino quizá
ayer hace catorce años la hermana de mi ex no pensó
que la última vez que estuvo el Nissan Tsuru blanco estacionado
afuera de la casa en Los Mangos
sería la última
y mi papá no pensó que pasaría
a convertirse en mi padre al decirme amor en la mañana
lo sé porque casi a diario hablo con él
y he podido confesarle que tuvo razón en sospechar de mí
cuando le hicieron falta
20 de los dólares que escondía en el clóset y le recuerdo
que no me gustaría ser una decepción
si llego a morir por causas naturales
Alejandro A. Benítez (Mazatlán, Sinaloa, 1993). Poeta y fotógrafo; tomó clases de dramaturgia en la ciudad de Guadalajara (Jalisco). Ha asistido a talleres impartidos por Hernán Bravo Varela, Christian Peña y Fernando Alarriba en Mazatlán y Josué Ramírez en Morelia (Michoacán). Forma parte de la antología poética Lumbre (Palabras del Humaya, 2015) como muestra de trabajos creativos del taller “La Frontera Indómita

