Cinco poemas de Juan de Dios García

Mister Witt Café

Nos habla de lagos finlandeses, de un dialecto poblado de pájaros y fruta, de montes elevados, de nieves perpetuas, de un cielo de petróleo.

—En el norte se educa en la melancolía —dice— y sus muertos pesan más que los de aquí.

Habla de un padre griego y una guerra, de una actriz que ya no recuerda nada. Nos incomoda con frases extrañas: «Cuando masco tu corazón sabe a raíz de olivo»; «La muerte pide para desayunar un sistema solar entero»; «Kurt Cobain, pistola en mano, buscando un pinchazo por las calles de París»; «Entre morir o matar, ¿quién elegiría morir?».

Y nos escandaliza:

—¡No existen los sinónimos! ¡No más poetas! ¡No más basureros! ¡Ni renacentistas ni barrocos! ¡Somos barrocentistas! ¡Sin dioses, sin disfraces, sin relojes!

Para acabar contándonos que un espíritu negro ha pintado de rojo la puerta de su casa, que el final de un poema podría ser un cuervo agonizando en las manos de un ángel.

El público no lo sabe, pero esta noche está asistiendo al mejor recital de su vida.


Avenida de América

Vibro como una marimba y la humanidad hace silencio para escucharme. ¿Oís cómo hierven la coca y el caballo? Cada nota es un bosque creciendo y la belleza es una interrogación.

Cierro los ojos del tiempo, que hizo tan cruel la noche en los pozos de Babel.


Cala cortina [Nocturno]

¿Quién eres tú? ¿De dónde vienes con tu tablón a cuestas?

El mundo se reinventa en una ola de sangre.

Me descalzo en la orilla, empiezo a nadar y tu nombre se apaga en la oscuridad.

No estoy solo desde que has muerto, padre.


Calle del aire

Relleno datos en la ficha de mi nuevo trabajo. Se me ocurre pensar cuántos años quedan para que esta tinta azul que ahora es fresca amarillee, se pudra, desaparezca. Miro a lo alto de la pared del despacho. El reloj devora músculos, huesos, larvas, madera y tierra. El musgo instalado en el corazón. Me parece que voy a vomitar otro pedazo de amor.


Parque de la rosa

Recuerdo a aquella mujer extraña en el parque que me vio llorar, se me acercó sin sentimentalismo, me acarició el pelo, me levantó el mentón y dijo: «Tanto tiempo después, sigues sangrando».


Ficha del autor
Juan de Dios García (Cartagena, España, 1975). Ha publicado Matad al jardinero (ISIC, 2017), una antología mexicana de sus tres libros aparecidos en España. Estos cinco poemas inéditos pertenecen a su próxima obra Calle de los balcones azules.

Deja un comentario